miércoles, 4 de agosto de 2010

Una idea sobre el grotesco

El tránsito del sainete al grotesco delata la crisis de un código. No es una zona de mundanos sino de infractores. Grotesco-sainete, texto-contexto sucesivo. Un público nuevo y lo urbano como tema. La progresión del sainete al grotesco sintetiza y refracta la aglomeración de los hijos de los inmigrantes. Estos se ríen o se distancian de la exteriorización del sainete, pero frente a la interioridad del grotesco, hay identificación y consenso: no son raros, no los miran con extrañeza, no resultan pintorescos. Son sus padres, despanzurrados, pero para su salvación personal. En el grotesco el humor y lo dramático se anclan en el dinero y el trabajo frustrado dentro de la coyuntura económica de 1916 a 1921. Como dice Viñas, se pasa de un teatro de “efectos” a una dramaturgia de “causas”.
Como dije al principio, el grotesco como género teatral da perfecta cuenta de la constitución de una argentinidad apoyada en la inmigración y la desilusión de que la tierra prometida no era tal. En la progresión texto- contexto, porteños e inmigrantes parecen compartir los mismos puntos de vista en cuanto a situación de la mujer, su casamiento, vínculos familiares y su relación con el trabajo. El grotesco delinea una figura femenina que se constituye a partir de un problema: su manutención económica. Esta dificultad determina todas sus relaciones, plantea el alcance de su conflicto, su desarrollo personal y sus roles potenciales ( ej: Pepa como mujer fuerte en El movimiento continuo y Neca, Maria Rosa y Margarita sobre todo, como mujeres débiles en Stefano).
Entre las figuras de las mujeres y la relación que establecen con su sustento encontramos: la mantenida, la prostituta, la mujer de clase alta que no necesita, la que espera cambiar de clase social a partir del casamiento (aquí aparecen el candidato y el buen partido) pero no trabaja y la obrera. Siempre vemos que la dignidad del trabajo está deteriorada, rechazada y se analiza su posible sustitución.
Este “problema” puede pensarse como germen determinante – pero no único – de una “femineidad argentina”, la cual luego se habrá de destruir, desmitificar y aun problematizar resultando de ello la mujer argentina en su dimensiona histórica actual. Cabría verificar el rol de la mujer en la dramaturgia nacional contemporánea y si se mantiene al relación texto-contexto como se verifica en el grotesco y que me lleva a arriesgar una idea como la antedicha, la cual es apenas esbozo.
Para finalizar, podemos decir que el grotesco es el malestar de una época transformado en palabra. Armando Discépolo se encargó de buscar en lo más profundo de la conciencia de los inmigrantes hasta definir dolorosamente su situación personal en un país al que habían llegado para hacerse la América y en el que sólo encontraron sinsabores y fracasos. Si la idiosincrasia argentina y el ser nacional tuvieran una sesión de sicoanálisis, el grotesco seria el punto de partida para entender nuestra constitución.
Teatro Argentino 1. Fragmento de trabajo final. Bibliografia: Viñas, David. “Grotesco, inmigración y fracaso”. Bs. As. Ediciones Corregidor. 1973.

ph: Grete Stern

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