sábado, 19 de noviembre de 2011

Critica de LA BABA en Tranvias y deseos

La Baba ( 17 nov 2011)

Un tren en movimiento, un llanto conmovedor que se desprende de una butaca en penumbras, y una sutil y dulce melodía son el desconcierto que despierta al auditorio en la primera escena de La Baba.

Escrita por Christian Cardozo, obra que fue parte del Seminario Internacional de Narrativa Hipertextuales en el Centro Cultural Recoleta, y en el Séptimo Encuentro de las Artes Escénicas y Alternativas México 2011.

Christian Cardozo se luce con una dramaturgia extraída de una realidad social palpable. Es la historia de una mujer que tiene una vida aparentemente normal, amante de la pintura y de una vida tranquila; la presencia de un nuevo integrante logrará derrumbar y develar su inverosímil felicidad, donde todo se torna cuesta arriba en la cual simplemente hay que decidir entre aceptar la verdad o no, y qué hacer con esa realidad ¿Qué camino seguir?

Este monólogo está encarnado por Andrea Varchavsky, quién hace un gran trabajo compositivo encarnando a una mujer sorprendida por los estragos de la vida y por su propio yo, dónde no perdona su pasividad ante una cruda realidad. Para ello cuenta con la magnífica dirección de Ana Laura Suarez Cassino, quien es la encargada de impregnar en la actriz un collage de sentimientos: odio, vergüenza, desilusión y esperanza; junto a quiebres de emociones partiendo de una angustia a la risa para después desplegar un llanto desenfrenado y terminar con una admirable entereza.

Ana Laura Suarez Cassino exterioriza lo mejor de la actriz en un gran escenario, el cual se llena con su energética presencia atravesando cada espacio físico y además jugando con un tiempo fluctuante entre el pasado y el presente.

La Baba tiene una puesta en escena sencilla pero eficaz una butaca y una valija, aunque la obra esta aggiornada con recursos técnicos escenográficos, audiovisuales y sonoros los cuales construyen y desconstruyen nuevos espacios o climas que son parte esencial de lo que recrea el personaje en el escenario plano. Es resaltante la emisión de la música en vivo para acondicionar el clima en cada escena.

La Baba es una obra que logra atrapar al auditorio y envuelve en un torbellino de sensaciones (angustia, suspenso e intranquilidad) e invita a salir de la falsa comodidad hacia un cambio o dejarse guiar por los verdaderos valores de cuna, renunciando al miedo de un futuro incierto.

Por Mónica Lopez Leyva

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