jueves, 19 de noviembre de 2015

escribo porque tengo terror

“La cardióloga – la incertidumbre germina como un poroto en un frasco, de esos que hacíamos con una hoja canson en el colegio… Usar otro verbo? Cual? Lidiar? Lidiar con la incertidumbre? Es un insecto que gira en círculos como un avión a chorro y  apenas apoya sus patas minúsculas en la oreja cuando tratás de espantarlo con un movimiento que lo sorprenda en seco y lo desoriente. Pero no, está ahí, dando vueltas alrededor, zumbado en cámara lenta, tan lenta que puede verse cada vez que abre y cierra las alas calculando con certeza su arremetida, porque la incertidumbre chorrea, desborda espesa e irresistible. Acecha.
Me vi en el espejo y vi el dolor. Ese dolor que solo se transita en soledad…Este centímetro de pelo me deja los remolinos al descubierto. Habrá que decirlo todo de nuevo? Una palabra que contenga todo. Que invente todo de mi o de la soledad. Da igual. No se cómo seria. Si tan solo alcanzara  para nombrar el tiempo o para golpearlo o destruirlo... Princesa de nunca, virgen hasta ahora, paciente de paciencia, me voy a quedar inmóvil mirando por la ventana, con el mentón y los hombros en una misma diagonal como una esfinge ciega de cuarto perfil, esperando que todo pase, que todo vuelva a reagruparse, que vuelva a ser para no ser, pero algo, alguien, otra, sobreviviente de la marejada que se estrelló despótica bajo mis pies dejándome un balde en el lugar del corazón y una alfombra de bichos muertos, esos que no sirven ni para comerlos y que se pudren con el sol del día siguiente sobre la arena y yo así todavía inmóvil, con un cierre desde el ombligo al esternón y sin poder siquiera reaccionar…


Es tarde y esta almohada esta húmeda… en mi mano? en la palma? Detesto la palabra amor, pero no se de que otra forma llamarlo. Diminuto como un recuerdo, amorfo, clavado como una aguja y sangrando. Un amor sordo que aprendió de doler y de dolor antes que yo. Sabrá que lo llamo asi? No soy una desagradecida. Está el que expone y el que se exhibe y el que se duerme solo todas las noches. Las cosas pasaron rapidísimo y el amor hace necesario el azar. Amar a alguien solamente por haber estado ahí, en ese momento. Apenas me despabilé de la anestesia me di cuenta! Algunos se morirán el fin de semana, otros volverán de viaje. Estamos en primavera y sopla un viento helado...”
Sólo lo inútil es placentero (fragmento). Noviembre de 2015



No hay comentarios:

Publicar un comentario