viernes, 10 de junio de 2016

A veces la memoria es una condena. Reseña sobre Los Ignorantes en la Revista Mut

ignorantes
Precaución: este artículo contiene detalles sobre el final de la trama
El argumento es simple: José e Irena se reencuentran en un aeropuerto –lugar de transición si los hay– de camino a la ciudad donde compartieron un fugaz amor que quedó trunco. Ella lo recuerda tal cual era, él no sabe quién es ella. La trama es la excusa perfecta para hablar, más que de amor y juventud, de otras cuestiones como la memoria, el olvido y la nostalgia.
La obra está acompañada por una breve explicación al respecto de La Odisea y su protagonista, Ulises, catalogado como el mayor nostálgico de todos los tiempos. Irena sufre, desafortunadamente, del mismo mal. Puede recrear cada momento, cada sensación vivida en el breve tiempo que estuvieron juntos, sin darse cuenta que la restitución total de un recuerdo es imposible, y que todo lo que ella sabe de él probablemente haya cambiado con el tiempo, tal como lo ha hecho ella. También es interesante la relación que se plantea desde la dramaturgia y dirección –a cargo de Ana Laura Suárez Cassino– entre la puesta en escena y La Odisea en sí como relato oral: los actores relatan más situaciones de las que personifican, haciendo propio el rol del rapsoda1 de los tiempos de Homero.
Olvidar significa en latín “deslizarse de la memoria”. Por el contrario, recordar –del latín recordari (re: de nuevo, cordis: corazón)– es volver a pasar por el corazón. Irena recuerda una y otra vez, pero José no. La obra reflexiona sobre la función del olvido desde la trama, pero también desde los procedimientos teatrales, valiéndose del movimiento corporal para expresar aquello que la mente no recuerda. De esta manera, los actores realizan en distintos momentos de la puesta los mismos movimientos, al punto de la repetición mecánica, como si el recordar/olvidar implicara ese mismo acto inconsciente.
La obra plantea, de manera muy poética, muchas preguntas pero ninguna respuesta. Yo me atrevo a aventurar una, luego de mucho hurgar entre mis pensamientos: sin memoria, estamos condenados a repetirnos. En el medio de lo que podría haber sido un amor adolescente, José desaparece de la vida de Irena. Luego de una noche de pasión entre ambos treinta años después, él hace lo mismo. Sin embargo, la obsesión ante un evento también nos puede condenar al fracaso: Irena se encuentra sola una vez más, antes en una fiesta, ahora en una habitación de hotel. ¿Se dará cuenta en algún momento que desperdició treinta años de su vida aferrada a un recuerdo, a una realidad que no era tal?
La obra Los ignorantes (o la función del olvido) puede verse todos los sábados a las 20 horas en Habitar Gómez Espacio Cultural (Valentín Gómez 3155) hasta el 29 de octubre de 2016.


Recitador de poemas de la Antigua Grecia, que se valía de su memoria y reglas nemotécnicas para crear y recrear su relato según las reacciones del público. La Ilíada y La Odisea son ejemplos de tales poemas épicos, y se presume que Homero fue la persona que los recopiló por escrito y no su creador original.

Ficha técnico artística
Dramaturgia: Ana Laura Suárez Cassino.
Actúan: Cecilia Colombo, Nicolás Serraiti.
Vestuario: Diana Alvarez.
Diseño de luces: Facundo Estol.
Música original: Norberto Moreno.
Asistencia de dirección: Jaz Mendi.
Prensa: CorreyDile Prensa.
Dirección: Ana Laura Suárez Cassino.

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